El miércoles 15 de octubre comenzamos el camino hacia Islandia, donde se celebraría el Campeonato Europeo de Natación. Cuando nos unimos al grupo de la Selección Española las conversaciones estaban entre: qué nadadores irían, el porqué no habían salido las series, si se podría utilizar la piscina descubierta de calentamiento, qué tiempo haría y si la ropa de abrigo que llevábamos sería suficiente.
Allí hubo que concentrarse y superar los nervios que supone codearse con los mejores nadadores de Europa. Había que adaptarse a los horarios de un país que tiene 2 horas de diferencia con respecto a España y teníamos que superar el sistema de desplazamientos-comidas y alojamiento, que la organización nos tenía preparado. Dormíamos y desayunábamos en un hotel, a 10 minutos estaban los comedores deportivos donde se almorzaba y cenaba, y a 20 minutos estaba la piscina. Estos desplazamientos se realizaban en autocar, por lo que al final del día se hacían 6 viajes de autobús.
A Miguel Ángel le tocó nadar el primer día 50 libre (bronce) y el tercer día 50 espalda (plata). Estos resultados eran magníficos y como había dos días libres decidimos aprovecharlos para romper con la rutina de cinco días y conocer un poco las tierras islandesas. Nos fuimos a ver los famosos geisers, la falla Almannagjá que separa las placas europea y atlántica y donde se reunió el primer parlamento Islandés y desde donde se ve Þingvallavatn, que es el lago más grande de Islandia. Fuimos a las cascadas de Gulfoss, donde casi volamos por el impresionante viento que había. Y por el camino vimos el glaciar Vatnajökull.
El último día del Campeonato tocaba el 200 libre (bronce) y ahí empezó la morriña, el Campeonato había terminado y queríamos celebrarlo con la familia y los del Club, pero todavía nos quedaba el largo viaje de regreso, que comenzó a las 4 de la mañana del domingo y terminamos a las 23,35.
Ahora Miguel Ángel tiene una semana de vacaciones acuáticas, para recargar las pilas y la semana que viene volveremos a verle por la piscina de Lepanto. Y seguro que le gustaría que alguno de los compañeros del Club le acompañase en el próximo campeonato y para eso ya sabéis hay que trabajar: entrenar y estudiar.